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¿Cómo detectar el Síndrome de Asperger en el aula y en casa?

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¿Tu hijo empezó a hablar extremadamente pronto, rápido y bien? ¿Desde pequeño tiene comportamientos y actitudes correspondientes a una edad mayor a la suya? ¿Hay algunos temas que le interesan mucho, y sobre los que se acaba convirtiendo en un experto? ¿Es extraordinariamente literal en su comunicación, a la hora de expresarse, entender o interpretar las cosas? Pues estos son algunos de los aspectos más frecuentes y característicos del Síndrome de Asperger en diferentes etapas de la vida, así que si cuadra con lo que detectas en tu hijo, creo que no deberías perderte este artículo, ya que voy a contarte ¿Cómo detectar el Síndrome de Asperger en el aula y en casa?

En este post te voy a presentar cómo se manifiestan los síntomas más característicos del Síndrome de Asperger a las diferentes edades para que seas capaz de detectarlo de forma precoz.

 

El Síndrome de Asperger por etapas

Para empezar, quiero recordarte algo que puede parecer obvio pero que muchas veces puede pasarse por alto. Con el Síndrome de Asperger, se nace, no se hace. 

¿Que por qué me paro en esto? Por una razón muy sencilla. Al tratarse de un trastorno del desarrollo, puedes encontrar síntomas en cualquier momento de la vida, en el que sea necesario, el uso de las habilidades a las que afecta ese cuadro. Eso sí, dando siempre por hecho, que hablamos de un Síndrome de Asperger puro, es decir, sin ninguna otra comorbilidad asociada.

Evidentemente, un recién nacido, en el que el lenguaje aún no se ha empezado a desarrollar. En el que la comunicación se basa en aspectos puramente físicos y no verbales, no es previsible se presente problemas relevantes, por mucho Síndrome de Asperger que esté predispuesto a desarrollar.

En cambio, alrededor del año, cuando el lenguaje empieza progresivamente a crecer. En muchos casos a eclosionar de golpe, es cuando puedes empezar a percibir algunas conductas, comportamientos o actitudes particulares y diferentes del resto de niños de su edad. Desde entonces, se abre un periodo ventana bastante importante en la detección.

Es probable que ya me hayas oído en alguna otra ocasión contar el caso del niño más pequeño diagnosticado con Síndrome de Asperger que tuve en mi consulta. Se trata de un chico de 18 meses, aún trabajaba en la sanidad pública, y cuando la auxiliar abrió la puerta entró un pequeñín de no más de 70 centímetros de altura, que muy serio me miraba muy fijamente mientras andaba muy erguido por la consulta camino de la camilla para subirse.  Una vez arriba, se quitó la camiseta, subió los brazos enseñándome los brazos en postura de culturismo. Me dijo literalmente y con una pronunciación perfecta: «Mire doctor qué  fuerte estoy». 

Este es un ejemplo de lo que te comentaba hace un momento. Con esa edad, esa actitud y esa circunstancia sólo podía tener una cosa. Así que giré la cabeza, miré a la puerta porque entraba la madre y antes de que me diera tiempo de preguntarle quién había en la familia tiene Síndrome de Asperger me dijo: «El padre, el padre tiene Síndrome de Asperger».  Así que verde y con asas, un diagnóstico instantáneo como el cola cao. No había más.

Los síntomas del Síndrome de Asperger

En general, cuando los síntomas son evidentes los diagnósticos pueden resultar así de sencillos, pero la cosa se puede llegar a complicar sobremanera cuando los síntomas son más leves o se asocian a algún otro cuadro como por ejemplo, el TDAH, las Altas Capacidades u otros trastornos del desarrollo.  

Cuando los síntomas son más leves o se mezclan con los de otros trastornos, es habitual que no se detecten en los primeros años y que puedan confundirse con otras dificultades, pero los datos que te he explicado hasta la ahora, te deberían tener una idea clara. En esos casos, es importante contar con un alto nivel de sospecha basado en los antecedentes familiares, aunque estos, no siempre están presentes. 

En general, la forma de presentación de los niños mayores, adolescentes y adultos con Síndrome de Asperger, es bastante parecida a la de los niños en lo referente al tipo de lenguaje, la capacidad y la comprensión.

Entre las características principales del Síndrome de Asperger nos encontramos los siguientes:

Primero: Lenguaje de características peculiares: 

El niño con Asperger suele usar un vocabulario más elaborado de lo esperado para su edad. Además lo hace con una construcción sintáctica prácticamente perfecta desde sus inicios. Esto viene a significar que los aspectos semánticos y sintácticos del lenguaje están preservados en estos niños.

Por el contrario, la mayoría de las personas con Asperger, independientemente de su edad, tienen un trastorno pragmático del lenguaje. Ejemplos de esto es el uso de un discurso puede ser monótono, entonación o énfasis en las ideas o incluso con una inflexión evidentemente artificial. El vocabulario suele ser muy extenso y detallado, llegando a resultar rebuscado y rimbombante al no adaptarse específicamente a cada contexto social específico. Al final resultan sabelotodos y pedantes por sus expresiones y forma de hablar. 

Segundo: Inteligencia media o, frecuentemente, por encima de la media

Aunque debido a su forma de expresión y al importante interés que presentan en temas muy específicos sobre los que aprender de forma insaciable, la mayoría de las personas con Síndrome de Asperger parecen presentar un elevado nivel de inteligencia. Solo entre un 10 y un 15% de todos presentan un coeficiente intelectual por encima de la media. 

Cierto es que cuando esto se da y se combina con un interés importante sobre algún tema concreto, pueden llegar a focalizarse tanto que sus conocimientos y capacidades dentro del mismo pueden ser extraordinariamente superiores a la media.  

Tercero: Dificultades en la comprensión de aspectos sociales, emocionales o subjetivos

Las personas con Síndrome de Asperger son increíblemente literales en la comprensión del mundo exterior, tanto en lo relativo a la información como a las personas. Esto genera que tengan importantes problemas a la hora de interpretar las situaciones sociales conformadas fundamentalmente por lenguaje no verbal y por lenguaje verbal compuesto por expresiones con más de un significado o un significado diferente al de la propia expresión presentada. Esto también ocurre con otras vías de comunicación como la lectura de textos.

Esto genera problemas a la hora de entender expresiones emocionales, el sarcasmo, las bromas, los segundos sentidos, las indirectas, la información entre líneas y en general, todo lo relacionado con las convenciones sociales

Dentro de las características que podríamos definir como secundarias podríamos incluir las siguientes:

  • A nivel motor es habitual la existencia de una escasa habilidad o incluso, torpeza motora con dificultades de coordinación, equilibrio, orientación y percepción corporal.
  • A nivel sensorial son frecuentes las disfunciones como la hipersensorialidad ya sea a sabores, olores, sonidos o texturas
  • A nivel cognitivo son habituales las dificultades de adaptación a los cambios, la rigidez o inflexibilidad cognitiva así como la desorientación temporo-espacial

Como ves, si tienes claro de lo que estamos hablando, no debería haber mucho problema para tener un adecuado nivel de sospecha.

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