Tomás era conocido en su equipo de fútbol no solo por su velocidad, sino porque parecía no agotarse nunca. Lo que en el campo era una ventaja, en su vida diaria se convertía en un desafío. Su energía desbordante le impedía concentrarse en clase, mantenerse quieto durante las comidas y conciliar el sueño por las noches.
Pero un día, su entrenador notó que Tomás rendía mejor los días en los que realizaba ejercicios específicos antes del entrenamiento. Inspirados por esto, sus padres diseñaron una rutina diaria de ejercicio para ayudarlo a canalizar su energía de manera efectiva.
El resultado fue asombroso: Tomás no solo mejoró en el deporte, sino que también pudo concentrarse mejor en la escuela, dormir adecuadamente y disfrutar de momentos más tranquilos en casa. En este artículo, te explicaré cómo el ejercicio puede ser una herramienta clave para niños con TDAH y cómo diseñar una rutina efectiva para ellos.
Listado de Contenidos
¿Por qué el ejercicio es clave para niños con TDAH?
El cerebro de un niño con TDAH funciona de manera diferente, y el ejercicio puede ayudarlo a regular sus emociones y atención de varias maneras:
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Aumento de la dopamina y endorfinas: Durante la actividad física, el cerebro libera endorfinas y dopamina, neurotransmisores clave para mejorar la atención y reducir la ansiedad.
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Canalización de la energía acumulada: La actividad física actúa como una válvula de escape, reduciendo la hiperactividad y ayudando a que los niños se sientan más tranquilos.
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Mejora del sueño y regulación emocional: El ejercicio ayuda a equilibrar el día a día, mejorando la calidad del sueño y reduciendo la frustración y la ansiedad.
Tipos de ejercicio más beneficiosos para niños con TDAH
No todos los ejercicios tienen el mismo impacto en los niños con TDAH. Aquí algunos que pueden marcar la diferencia:
1. Ejercicios Aeróbicos para Liberar Energía
Actividades como correr, saltar la cuerda, nadar o montar en bicicleta ayudan a quemar energía acumulada y mejorar la concentración.
2. Ejercicios de Fuerza y Equilibrio
Movimientos como escalada, artes marciales o ejercicios básicos de fuerza mejoran la coordinación, el autocontrol y la capacidad de enfocarse en el presente.
3. Actividades de Relajación para la Mente y el Cuerpo
El yoga y los ejercicios de respiración ayudan a los niños a relajarse y controlar sus emociones, reduciendo la ansiedad y aumentando la atención.
4. Juegos con Reglas al Aire Libre
Deportes en equipo como el fútbol o el baloncesto combinan movimiento con habilidades sociales, enseñando a los niños a seguir reglas y manejar sus impulsos.
Diseñando una rutina diaria de ejercicio
Para que el ejercicio sea efectivo en niños con TDAH, debe formar parte de su rutina diaria. Aquí algunos consejos para estructurarla:
1. Comienza el Día con Movimiento
Ejercicios cortos como saltar la cuerda o un pequeño circuito de obstáculos pueden activar el cerebro antes de la escuela.
2. Introduce Actividad Física Después de Clases
Por la tarde, opta por actividades como andar en bicicleta, jugar al fútbol o practicar deportes en equipo para liberar energía acumulada.
3. Alterna Intensidad con Relajación
Después de ejercicios intensos, incluye estiramientos, yoga o respiraciones profundas para equilibrar la actividad con la calma.
4. Mantén la Constancia pero con Flexibilidad
Establecer horarios regulares es clave, pero también es importante adaptar la rutina según los intereses del niño.
Involucrar a la familia para mantener la motivación
El éxito de la rutina de ejercicio también depende del entorno familiar. Algunos consejos:
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Convierte el ejercicio en una actividad familiar organizando caminatas, juegos al aire libre o sesiones de baile.
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Fija metas alcanzables para mantener la motivación.
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Varía las actividades para evitar el aburrimiento.
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Dá el ejemplo: Cuando los padres participan, los niños se sienten más motivados.
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Celebra el proceso: No se trata solo de alcanzar objetivos, sino de disfrutar el camino.
Conclusión
El ejercicio no solo ayuda a los niños con TDAH a liberar energía, sino que también mejora su concentración, estado de ánimo y bienestar general. Una rutina bien diseñada, que combine actividad intensa con momentos de relajación, puede marcar la diferencia en su día a día.
La clave está en la constancia, el apoyo familiar y en disfrutar el proceso. Cada movimiento cuenta para construir un hábito saludable.
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