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El TDAH y las funciones ejecutivas. Por esto no se controla tu hijo

Los niños con TDAH presentan una serie de alteraciones neuropsicológicas muy características, las cuales son las denominadas funciones ejecutivas. Por ejemplo: hay que repetirle las cosas mil veces para que atiendan, tienen problemas para retener instrucciones de múltiples pasos y completar indicaciones sencillas, problemas de memoria a corto plazo o bloqueos ante actividades de alto ritmo. En este post quiero aclararte el origen neuropsicológico de las principales repercusiones clínicas que se ven en el día a día en los chicos con TDAH.

La relación entre El TDAH y las funciones ejecutivas ¿Qué es lo que falla?

El TDAH se caracteriza por una serie de alteraciones que tienen en común la dificultad para regular los mecanismos de autocontrol cerebral. Esto incluye el control de la atención, de los movimientos y de los impulsos y las principales dificultades que generan se aprecian en tres áreas como son el aprendizaje, las relaciones sociales y la conducta. A continuación, vamos a repasar las funciones cognitivas principalmente alteradas en cada una de estas áreas:

La atención en el TDAH

A nivel atencional, para alcanzar un buen nivel de concentración necesitamos que nuestro sistema realice un proceso en serie de tres pasos:

  1. El primero de ellos es tener un buen nivel de atención selectiva. Es decir, que cuando recibimos un estímulo relevante, nuestro sistema nervioso sea capaz de discriminar entre el resto de información que recibimos simultáneamente para poder dedicar suficientes recursos y ser capaz de asimilar la información que trae. Este es el concepto de atención selectiva. Si hay alguna alteración en su funcionamiento, la información no es correctamente recibida por el sistema y por lo tanto, tampoco generará la respuesta esperada por nuestra parte.
  2. Una vez detectado ese estímulo, nuestro sistema debe procesar la información que trae de una forma ágil y correcta. Para ello, debe realizar el procesamiento a una velocidad igual a la que se recibe la información como mínimo, de lo contrario el sistema corre el riesgo de saturarse o de perder información. Esto corresponde a la velocidad de procesamiento y en caso de fallo genera espacios vacíos de información o desconexión del sistema que provoca dificultades de gestión de la misma.
  3. El tercer factor necesario es el de la atención sostenida. Es decir, tras detectar el estímulo y procesar la información, necesitamos mantenerla en la memoria el tiempo suficiente para poder completar la instrucción que nos han dado o la actividad que estamos realizando. De lo contrario, nuestra capacidad de realizar actividades de una forma prolongada en el tiempo estará limitada. Es decir, no seremos capaces de tener persistencia en una actividad.

Como puedes ver, cualquier alteración en uno o varios de estos procesos, genera un problema global de atención pero con diferentes perfiles, por lo que incluso de un cuadro de TDAH inatento, nos podemos encontrar con diferentes fenotipos clínicos. 

La impulsividad en el TDAH

En el apartado de la impulsividad nos podemos encontrar ante impulsividad física, posible en el TDAH puro pero mucho más habitual en el TDAH asociado a comorbilidades como el Trastorno Negativista Desafiante. En estos casos, se presenta un patrón persistente de actitud oposicionista y negativista junto a comportamientos desafiantes que pueden llegar a ser violentos

Por otro lado, y mucho más frecuente es la existencia de impulsividad cognitiva que genera conductas irreflexivas. En general, se trata de chicos que responden a los estímulos externos o actúan de forma general sin pararse a pensar en las consecuencias inmediatas de sus actos y por lo tanto, se encuentran con todos los problemas que esto les puede acarrear en los diferentes ámbitos de la vida. 

Finalmente, podemos encontrarnos ante hiperactividad, ya sea de bajo grado o estática, en la que el movimiento es de escasa amplitud y generalmente sin desplazamientos, o de alto grado, también llamada hiperactividad dinámica, que es la más conocida. En ambos casos hay consecuencias similares pero variables en función de la intensidad del movimiento. Como ves, dentro de estos siete aspectos, en función de la combinación e intensidad de síntomas, te puedes encontrar con múltiples perfiles clínicos, por lo que es fundamental conocerlos todos a la hora de identificarlos y atenderlos de la forma adecuada. 

Aquí puedes ver el vídeo definitivo:

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Cristi Cárdenas
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Responsable de comunicación del Instituto Andaluz de Neurología Pediátrica. La comunicación es la base de todo. Mi labor es difundir la máxima información posible sobre neurología infantil y ayudar a todo el que lo necesite

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