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Efectos secundarios de la medicación para el TDAH

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¿Piensas que la medicación para el TDAH tiene efectos secundarios graves? ¿Crees que es la última opción? ¿Te preocupa que si tu hijo toma medicación de este tipo sufra problemas importantes a corto o largo plazo? Entiendo tu preocupación, pero quiero que sepas que el único motivo por el que tienes todas esas preocupaciones es porque no tienes la suficiente información al respecto.

La realidad es que los medicamentos para el TDAH son de los más estudiados en la actualidad y están sometidos a un constante escrutinio por parte de todos sus detractores. A pesar de ello yo siempre respondo lo mismo. Solo pregúntale a las familias que tienen a sus hijos en tratamiento y comprueba lo que te cuentan. La realidad es completamente diferente.

En este artículo vas a conocer la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad sobre los posibles efectos secundarios de la medicación para el TDAH. Para que dejes de vivir con angustia la posibilidad de que tu hijo necesite medicación o el hecho de que la esté tomando. En serio, no te preocupes, están haciendo un gran bien a tu hijo. 

Las preocupaciones de las familias por los efectos secundarios

Piensa por un momento en tus principales preocupaciones sobre los efectos secundarios de la medicación para el TDAH. Vamos a resumirlas en dos grupos, las preocupaciones a corto plazo y las preocupaciones a largo plazo. Empecemos por las primeras:

Preocupaciones a corto plazo

Una de las primeras preguntas que me hacen la mayoría de los padres es sobre el apetito. Hay mucho escrito sobre este tema en internet y se lo que te preocupa es que tu hijo coma. Voy a responder con datos para no entrar en opiniones o percepciones. 

Los tratamientos pueden afectar el apetito de diferente forma. Uno de cada tres chicos aumenta las ganas de comer. Uno de cada tres las mantiene y otro de cada tres tiene menos ganas de comer. 

Dentro de este último grupo, también se cumple la regla de los tercios. Un tercio tiene una pérdida de apetito leve. Un tercio la tiene moderada y otro tercio la tiene intensa. 

Al final, todo se resumen en que uno de cada diez pacientes presenta una pérdida significativa de apetito, que puede requerir algún suplemento para compensar la mejor ingesta de calorías o algún complemento para estimular el apetito. 

Otra de las principales preocupaciones es el sueño. También se habla mucho sobre esto en internet pero la realidad es la que es. Hay niños que tomen el tratamiento que tomen y sea la hora a la que lo tomen, no tienen problemas para dormir. 

En cambio, hay otros que tienen una importante sensibilidad y presentan problemas de conciliación de sueño cuando toman el tratamiento demasiado tarde. Luego tenemos otro grupo a los que les cuesta conciliar debido a falta de desgaste físico al controlar mejor su hiperactividad con el tratamiento. 

Para todos los cuadros que cursan con alteraciones del ciclo de sueño, ya sea de conciliación o fragmentación, la melatonina es una magnífica opción natural

Preocupaciones a largo plazo

En relación a los efectos secundarios a largo plazo, es probable que el que más preocupa a los padres sea una supuesta “dependencia” del tratamiento. No te estoy hablando de una adicción, que es algo en lo ni siquiera voy a entrar porque es absolutamente falso, sino una sensación de que su hijo depende de una medicación.

La verdad es que aunque me esfuerzo por entenderos, esta preocupación nunca la he terminado de asimilar. Es como decir que a mí no me gusta depender de las gafas o al diabético no le gusta depender de la insulina pero si es lo que necesitamos para tener una vida normal, 

Otro de los aspectos que también preocupa a los padres es el desarrollo físico de los hijos. ¿Te pasa lo mismo? Lo entiendo, pero no tienes nada que temer. POr mucho que digan lo contrario, sea como sea, los niños acaban ganando el peso que tienen que ganar y creciendo lo que tienen que crecer. Pueden tardar un poco más, pero lo alcanzan.

Otro tema es la tendencia que tenemos de achacarle a la medicación cualquier cuestión que nos encontremos mientras el niño la está tomando. Es lo que resulta más sencillo pero en la inmensa mayoría de los casos, es un error. Hay que pararse a analizar cada situación y encontrar la causa más razonable para justificarla. De verdad, en rara ocasión es la medicación.  

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Cristi Cárdenas
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Responsable de comunicación del Instituto Andaluz de Neurología Pediátrica. La comunicación es la base de todo. Mi labor es difundir la máxima información posible sobre neurología infantil y ayudar a todo el que lo necesite

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