fracaso escolar

Fracaso escolar y Abandono prematuro. Uno de los problemas más graves del sistema educativo español

¿Sabias que que lamentablemente, España es el segundo país de la Unión Europea en fracaso escolar?

Vamos a aproximarnos al tan escuchado fracaso escolar porque tenemos con una tasa del 19% de jóvenes entre 18 y 24 años que han abandonado prematuramente el sistema educativo habiendo completado como mucho el primer ciclo de Secundaria (la ESO) y no habiendo recibido ningún tipo de formación ulterior.

Fracaso escolar ¿Qué significa?

Aproximándonos a una definición del fracaso escolar se considerará fracaso escolar la proporción de individuos que no consiguen concluir los estudios obligatorios (Calero et al., 2010), en el caso de España la E.S.O.

El abandono prematuro es señalado como uno de los problemas más graves del sistema educativo español, junto al rendimiento educativo de nuestros estudiantes al acabar la enseñanza obligatoria del que informan regularmente los sucesivos informes PISA

Curiosamente la palabra fracaso se le atribuye mayoritariamente su etimología a la italiana fracassare, formada por el prefijo fra “entre, en el medio de algo”, y el latín quassare, romperse, o sea romper por la mitad. Con alta probabilidad la primera constancia de esta palabra en castellano aparece en el Quijote (1605) cuando habla de “hender gigantes, desbaratar ejércitos y fracasar armadas”. 

Origen de la palabra Fracaso

Efectivamente el fracaso escolar lleva consigo acercarse a la problemática realidad de la exclusión social y educativa, o dicho de otro modo a la desadaptación escolar y la desadaptación social, a la vivencia de ruptura y derrota.

Los estudiantes que no terminan los estudios obligatorios, junto con otros factores, tienen:

  • Un mayor riesgo de exclusión laboral (Melendro, 2008; Pérez, 2008) y social (Calero, Choi y Waisgrais, 2010).
  • También se ha observado  que el nivel educativo alcanzado por una persona es un determinante significativo de sus posibilidades de desarrollo personal y profesional (Levin, 2003).
  • Tangencialmente el que una persona no concluya con éxito la educación secundaria tiene importantes implicaciones en los programas de empleo, en la capacitación laboral y en la productividad económica.
  • Son innegables las relevantes repercusiones que genera el fracaso escolar, “el romperse”, el percibir “la derrota” y como afectan a la persona, a la economía y a la sociedad en su conjunto.

Los chicos abandonan las aulas antes que las chicas. La proporción de fracaso escolar es más superior entre los chicos (22,7%) que entre las chicas (15,1%), de acuerdo con los datos de Eurostat.

Con todo, España ha logrado reducir la tasa de abandono escolar en la última década, aunque sigue lejos de llegar a cumplir la meta nacional de rebajarla en 2020 al 15%, cinco puntos menos que el objetivo para toda la UE.

El cuadro que refleja la OCDE en su informe “Panorama de la educación 2019” es muy preocupante para España.

  • Uno  de cada cinco jóvenes españoles ni estudian ni trabajan, o sea 1.325.747 jóvenes “ninis”. 
  • Datos para reflexionar es que un 39,9% de los españoles adultos (25-64 años) tiene poca formación (la ESO o menos), frente al 18,7% en Europa (UE-23) y el 21,5% en la OCDE (34 países desarrollados).
  • Un 22,9% tiene una formación media (Bachillerato o FP básica), un porcentaje mucho más bajo que el 46,2% de Europa y el 44% de la OCDE.
  • de otro lado España tiene datos semejantes en cuanto universitarios, incluso los supera, 37,3% de los adultos españoles, frente al 35,6% en Europa y el 38,6% en la OCDE.

Las causas de las altas tasas de fracaso escolar

Hay numerosas causas que hacen que tengamos tasas tan elevadas de fracaso escolar.

  • Características personales y motivacionales así como singularidades propias de los estudiantes
  • Existe un elevado porcentaje de casos de fracaso escolar debidos a dificultades como la dislexia o el déficit de atención (con o sin hiperactividad) y otros trastornos, de ahí la importancia de su detección temprana.
  • Dificultades socioeconómicas. Señalar estudios que revelan una relación directa entre el nivel socioeconómico de las familias y el rendimiento de los hijos en la escuela.
  • La falta de complicidad entra la familia y la escuela.
  • La inestabilidad del Sistema sujeto siempre a los cambios políticos.  No es posible estar en una reforma permanente del Sistema, hasta seis en el período democrático.  Se buscan resultados inmediatos para combatir el fracaso escolar y ello conduce normalmente a tomar medidas improvisadas que no permiten avanzar.
  • Causas pedagógicas.
  • Otras  como la selección y formación del profesorado, la excesiva burocracia, la crisis de autoridad… Ritacco y Amores (2016) destacan que los estudiantes «fracasan no solo por dificultades de aprendizaje o por problemas personales relacionados con su entorno familiar, sino que también se estrellan contra un sistema educativo que no ha sido capaz de proporcionar las respuestas adecuadas a sus necesidades» (p. 138).
  • Cada día se considera más importante la educación emocional o no ser “analfabetos emocionales”, hecho que conduce también a muchos alumnos al abandono y al fracaso. Recordemos las palabras de Ortega y Gasset “De nada sirve que el entendimiento se adelante si el corazón se queda”.

La detección temprana es la acción más eficaz

No existe discusión aunque se diera el caso de una interacción multifactorial, personal, familiar, escolar que llevara al fracaso escolar, que la acción más eficaz, oportuna y conveniente es la detección temprana.

En todos los ámbitos del menor desde la edad de dos años hasta los dieciocho la plataforma díde ofrece la oportunidad de llevar a cabo un tamizado de hasta treinta y cinco indicadores que reflejen con alta precisión las necesidades y dificultades de los menores.

Cuenta con tres cuestionarios básicos que abarcan

  • “Emoción y Comportamiento”
  • “Desarrollo y Social”
  • “Educación y Aprendizaje”.

El método es sumamente sencillo, sin la intervención del menor, hecho con la observación de los adultos más próximos al menor ya sean del ámbito familiar, escolar, social.

No realiza diagnósticos, exclusiva competencia de los profesionales ya sean médicos pediatras, neuropediatras, psicólogos, psicopedagogos, logopedas… pero sí emerge el esbozo de un retrato certero que marca la necesidad o no de derivar a una ulterior exploración específica por parte del conveniente y adecuado especialista. 

Como bien es sabido una vez que se conoce qué le sucede al menor se puede hacer la intervención que se requiera para el mayor bienestar del mismo.

Quizás pueda dar un poco de vértigo, partiendo del bajo coste en tiempo y dinero del método díde y su gran alcance de detección, la respuesta que se tiene que dar ante la evidencia de las necesidades de los menores si seguimos los estudios ut supra expuestos levemente de la OCDE y hacemos un cálculo aritmético simple se podrá constatar la ingente suma que amonta el abandono y el fracaso escolar.

Con díde podemos detectar dificultades “semilla” de ulteriores problemas tales como:

  • Baja autoestima
  • Desmotivación o la idea que tienen los estudiantes del concepto académico
  • La pérdida de confianza en sí mismos por quizás resultados muy ajustados y logrados con mucho esfuerzo.

No se puede pretender que todos los niños sean iguales, ni que entiendan los conceptos a la vez ni que tengan las mismas capacidades, todos son diferentes y todos tienen inteligencias diferentes.

Importante apostar por una educación que eduque a los menores atendiendo a sus diferentes capacidades teniendo presente la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner.

Otro aspecto importante como se mencionó anteriormente en las causas del fracaso escolar es la escasa o nula comunicación entre la familia y el centro escolar, con el sistema díde de forma fácil y discreta se establece el contacto entre los dos ámbitos y si se necesita también el sanitario. También simplifica díde los seguimientos y evolución de los menores.

Como bien conocen especialistas de diferentes campos las novedades en prevención y que además funcionen como es el caso de la detección temprana con díde es posible que genere temor ya que tras saber, se solicita actuar, pero el coste humano tanto a nivel personal como social de no hacerlo es desolador e inmenso, que supera ampliamente las cifras de prevenir.

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Cristi Cárdenas
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Responsable de comunicación del Instituto Andaluz de Neurología Pediátrica. La comunicación es la base de todo. Mi labor es difundir la máxima información posible sobre neurología infantil y ayudar a todo el que lo necesite

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